Técnicas de afrontamiento para el cuidado en pacientes con enfermedades crónicas.
Actualmente
las enfermedades crónicas o enfermedades no transmisibles representan el 70% de
las muertes en el mundo (OMS,
2017). Padecimientos
tales como: diabetes, cáncer, enfermedades cardiacas y respiratorias son las
más comunes, por ello, la atención hospitalaria integral es fundamental para la
recuperación del paciente porque representa un problema de salud pública. Para
el personal de enfermería es importante tener en cuenta que el bienestar
físico, psicológico y social forman parte del cuidado integral de una persona,
por lo cual, la actividad enfermera debería lograr un tratamiento holístico
enfocado en el equilibrio de las áreas vitales humanas y no sólo fisiológicas (Cárdenas,
2009).
Las
enfermedades crónicas no sólo representan un daño orgánico del cuerpo, también provocan
afecciones psicológicas que alteran la estabilidad emocional del paciente e implican
un cambio de vida personal y familiar. En la mayoría de los casos los pacientes
con estos padecimientos pasan por procesos de dolor y sufrimiento que afectan
completamente su vida (Montalvo- Prieto,
2012),
por lo tanto, es importante que tengan herramientas que les ayuden a
sobrellevar los efectos físicos y psicológicos de estas afecciones. En algunos
casos el ambiente familiar no es el adecuado ya que los enfermos pueden verse
subestimados por otros miembros de la familia o representar una obligación para
ellos, otro factor es la disminución del aspecto económico causado por los
gastos que genera una enfermedad aunado a la disminución de capacidades, reducción
de actividad y malestares generalizados que ocasionan estrés, preocupación y
depresión. Esto disminuye la calidad de vida y merma la recuperación del
individuo (Vinaccia, 2005).
Por
lo anterior, la enfermera requiere de técnicas aplicables en cualquier campo de
atención hospitalaria, directas, efectivas y que aporten al paciente una
mejoría complementaria significativa. Mostrar empatía, calidez y respeto por la
vida del otro es tener un sentido humano activo que el personal de enfermería en
su labor diaria requiere para incrementar la calidad de vida del paciente y la
calidad profesional en dicha disciplina.
Con
el fin de implementar el cuidado con enfoque humanista en las actividades
enfermeras se necesita analizar las formas en las que una persona interpreta
una enfermedad, el impacto de este en la vida de la persona y la manera en la
cual la afronta (Beltrán-Salazar,
2010), esto servirá para apoyar al paciente en sus procesos
de dolor, sufrimiento y ansiedad que provoquen los padecimientos. Además, identificar
aquello que ayuda a la persona a superar una situación complicada es parte
esencial en la sanación del paciente, por eso el personal de enfermería tiene
que estar preparado para reconocer si la persona puede o no sobrellevar estas
situaciones y brindarle herramientas de afrontamiento. (Morales, 2008).
El
proceso de una enfermedad es difícil porque rompe con el concepto de bienestar (Garzón
de Laverde, 2016), por
eso el personal de salud tiene que estar preparado en todos los sentidos.
Brindar a un individuo un cuidado integral es un proceso complicado pero es
necesario adoptarlo como ideal en un cambio de paradigma en el sistema de
salud.

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